Nadie puede negar el avance que ha tenido la tecnología, que estamos comprando algo de “ultimísima” novedad cuando el fabricante ya tiene otras versiones más actualizadas y que retrasa su puesta en el mercado.
 
Todo un adelanto para la mensajería inmediata ha sido whatsapp, y parece que uno no está en el mundo si no te lo has descargado y lo tienes como aplicación en tu móvil, … y hasta miramos con cara rara o de desconcierto cuando nos dice alguien que no lo tiene o quiere. Pero cabría plantearse si el whatsapp favorece la comunicación o la suplanta, muy útil cuando tienes que decir algo que no te lleve mucho tiempo el hacerlo, pero no hasta el punto de que nos estemos llegamos a conformar con preguntar “cómo estás” y que nos contesten (o contestemos) con una de esas caritas redondas con la que decimos todo de cómo nos encontramos, … si estamos enfadados, tristes o abatidos, si nos sentimos avergonzados o nos mostramos cómplices con alguien, o si nos sorprende su mensaje o decimos algo con segundas intenciones, …. No se sabe si es por economía (la de bolsillo) o por falta de tiempo, o porque así ya hemos cumplido, nos ahorramos esa llamada para saber y escuchar de viva voz cómo están, o el tomar ese café para ponernos al día de las últimas novedades, o el “quedamos para comer juntos, y ya te cuento”.
 
¿No estaremos dejando atrás algo, que trasladándolo a la mediación forma parte de su propia naturaleza?, el empatizar con la otra persona e identificarnos con su situación, el mantener la escucha activa para que esa persona sepa que nos hacemos partícipes de su problema, de su cambio de situación, o de su cotidianeidad, … y que no nos basta con un simple mensaje escrito.
 
Por supuesto que no podemos quedarnos atrás y apartarnos de los avances tecnológicos, como herramienta complementaria a la comunicación, pero unido al contacto directo, y al que me cuenten con la mirada, los gestos, el tono de voz, y tener la posibilidad de dar un abrazo o un beso. Porque eso,… eso si que no puede hacerlo whatsapp, por muchas “caritas” que pongamos.
 
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